Una red de mujeres que nos sentimos convocadas por la vivencia de la espiritualidad ignaciana pensada y vivida con perspectiva de género y a la luz de nuevos paradigmas teológicos.
martes, 8 de diciembre de 2020
sábado, 5 de diciembre de 2020
Ritual de Vida : Magníficat de los cuidados
El pasado 5 de Diciembre 70 mujeres de Barcelona, Madrid, Bilbao, Uruguay, Portugal, Zaragoza entre otros lugares participamos en el ritual de vida: Chicas... y si nos cuidamos?. Poner la vida en el centro. Fue un espacio de encuentro y compartir profundo en el que terminamos sumándonos con este
Magnificat de los cuidados
Grita nuestro cuerpo y grita nuestra alma la grandeza de Dios
Nos complacemos en su bondad y en su sentido de la justicia
Porque sabe de la vulnerabilidad y de la debilidad de sus hijas en sus luchas cotidianas y estructurales.
Nos felicitarán la tierra y todos sus habitantes.
Porque nos bendice con regalos: la creación, la ciencia, la esperanza, la sororidad, nuestro afán por la justicia…
Porque cambia las categorías de los poderes establecidos. Cambia los sistemas de privilegios socioeconómicos y políticos. Derriba del trono a los mercados y a los gobiernos. Se burla de su prepotencia. Despreciando la soberbia del poder y del patriarcado
Porque es la voz de quienes no tienen voz.
A quienes pasan hambre de pan y justicia, Él les sacia hasta que se hartan. Les da esperanza y valor.
A la pobreza le devuelve la dignidad arrebatada
Enaltece a los cuidados, los declara esenciales, porque por ellos hay vida. Y Él ama la vida
Auxilia a la Humanidad, a la Naturaleza, ante sus abusos de la explotación
Recordando su promesa de cuidarnos, como Padre-Madre. A favor de todos sus hijas e hijos
Como nos lo ha prometido desde el inicio de la Vida
Isabel García
martes, 1 de diciembre de 2020
Comentario Evangelio : 1 de Diciembre
La alegría y la esperanza de Jesús (Lc 10,21-24)
El Evangelio escandaliza y es visto con sospecha para quienes viven en la cultura de la satisfacción y la autocomplacencia, Sin embargo es motivo de esperanza y alegría para los y las humildes, para aquellos y aquellas cuyas expectativas no están colmadas con lo que hay, porque en ese orden establecido sus vidas quedan al margen. Desde los ojos del poder político, económico y cultural el Evangelio resulta una ingenuidad a la vez que una amenaza, pues sitúa como primeros a los últimos y últimas. La alegría profunda de Jesús no se basa en el reconocimiento, el éxito o la plausibilidad social sino en la esperanza de los pobres y humildes a quienes los secretos del reino le son revelados.
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