Una red de mujeres que nos sentimos convocadas por la vivencia de la espiritualidad ignaciana pensada y vivida con perspectiva de género y a la luz de nuevos paradigmas teológicos.
miércoles, 16 de diciembre de 2020
domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentario Evangelio: Tercer Domingo de Adviento. 13 de diciembre
Dar testimonio de la luz (Jn 1,6-8.19-28)
Como Juan Bautista somos invitados e invitadas a dar testimonio de la luz en nuestros ambientes. Esa luz que se nos regala cuando nos abrimos a la palabra encarnada de Dios en la historia. Una luz que no es propiedad particular de nadie, sino que su energía y calor se nos va haciendo más nítida desde la experiencia comunitaria y el compartir los deseos, las preguntas incómodas que nos provoca y al dejarnos transformar por ella. El Evangelio es luz que pide ser interpretado y discernido en diálogo con los signos de los tiempos, por eso siempre tiene que ver con nuestras existencias concretas y con los acontecimientos de la realidad donde están en juego la dignidad y la liberación de las personas y la casa común. En Jesús la Palabra se ha hecho carne. Creer en Él es practicarle desde nuestra propia vulnerabilidad asumida y ser testigos incansables de su Luz, hasta que sea acogida para siempre en el espesor de los conflictos humanos y las noches del mundo.
viernes, 11 de diciembre de 2020
Comentario al Evangelio: Mt 11,16-19
La sabiduría se
acredita por las obras (
Jesús queda afectado por la resistencia al rechazo de la novedad del Reino y sus valores. Pero se mantiene terco en su anuncio, a la vez que denuncia la cerrazón de las conciencias y desenmascara los pretextos y excusas con que se justifica. El Evangelio remite siempre a la vida, a lo concreto y cotidiano porque su sabiduría no es gnóstica, sino encarnada. No se acredita con teorías ni discursos, ni siquiera con intenciones, sino con los hechos, con la honestidad con lo real, con la fidelidad a lo concreto y al milagro de la vida que resiste y alienta desde lo más vulnerable. Cómo comunidades cristianas ¿cuáles son nuestra excusas más habituales y resistencias para acoger esta lógica desconcertante del Reino?.
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