lunes, 11 de septiembre de 2023

Seminario de Acompañamiento. Experiencias

 ACOMPAÑAR Y DEJARSE ACOMPAÑAR EN LO COTIDIANO  

Después de más de 25 años el seminario de Acompañamiento organizado por La Red Mirian de Espiritualidad Ignaciana y el Equipo Ruaj ha sido para muchas mujeres un espacio en el que descubrir el valor y la trascendencia de situarse en la vida en modo cuidado. No solo se puede aprender muchas cosas relativas al acompañamiento sino que la experiencia ayuda a comprender desde el corazón que la escucha activa en los encuentros cotidianos, las preguntas regaladas desde la acogida y la empatía posibilitan nuevos comienzos, una mirada distinta a la realidad y fortalece la certeza profunda en un Dios que sostiene, nos cuida y nos ama en las encrucijadas de nuestros camino, en posibilidades que descubrimos, en la mano tendida, en la fuerza que nos levanta para seguir construyendo vida y esperanza.

El presente que habitamos necesita personas que sepan acompañar y se dejen acompañar porque casi nunca encontramos respuestas solas, necesitamos compañer@s que nos escuchen, nos ayuden a objetivar, nos acompañen un trecho del camino. Porque no somos comunidad solo con desearlo sino aprendiendo a esperar, a sostener preguntas, a tejer sueños con paciencia y fidelidad.

Muchas mujeres han pasado por el seminario a lo largo de los años y ellas son testigos de la verdad de esta propuesta, de la importancia de aprender a ser buenas compañeras de camino. Ellas se han empoderado acompañadas y acompañando, ellas siguen compartiendo caminos de sororidad y profecía y algunas de ellas nos regalan hoy su experiencia. Las escuchamos.

                                                         TAN ESPERADA LUZ

Tras lo que parece casualidad está la mano de Dios desvelando una vez más que toda vida es sagrada y que hay que descalzarse para entrar en ella.

Acoger la vida acompañando la vida, parecen palabras sencillas, pero encierran un significado que tras los dos años de seminario adquieren plenitud de realidad en mí.

Un seminario a través del cual me he ido sumergiendo en lo profundo de mi ser, aprendiendo a surfear y a bucear mi propia vida acogiendo mis miedos, mis imperfecciones, mis temblores, mis limites, mis sombra, mis luces, mis vergüenzas … en definitiva acogiéndome a misma y abrazando lo que soy, dándome el valor de nombrar, aceptar, desvelar, iluminar y atravesar con un amor desmesurado la realidad de vida más auténtica, aquella donde se encuentran los momentos gozosos, los dolorosos, la grietas, los aprendizajes y la heridas.

Y ahí en lo cotidiano de la vida, en cada encuentro, en cada rostro de la comunidad itinerante, de cada mujer, en la escucha de la sabiduría aquellas que ya habían recorrido el camino, en el tiempo pausado, en el entretiempo de los encuentros, en la reflexión, el parar y el silencio me encontré, me reconocí, aprendí a amarme con desmesura, a perdonarme y esa luz que siempre estuvo ahí pero que no podía ver, sentir y dejar ser, se liberó de las cadenas impuestas, las externas y las internas.

Y aprender a acogerme me hizo partera para ser capaz de acoger a otras, y en ese camino aprendí a acompañarnos como compañeras, desde el equilibrio de saber acoger y saber dar, inspirando acogida y expirando acompañamiento.

No puedo más que dar gracias a Dios por ir guiándome hacia este espacio de cuidado, de acogida, de acompañamiento, pero sobre todo de sanación y salvación, agradecida por tanta humanidad preñada de divinidad.

Una experiencia en la que las palabras no me alcanzan para expresar lo vivido y que en una frase resumida sería:

“la vida discernida en comunidad me capacito para ver los hilos de luz que iban unificando las diferentes dimensiones que me configuran, haciéndome una con el mundo y el misterio”
                                                                                                             
                                                                                                                     Estibaliz Durán

                                                    ACOMPAÑADA PARA ACOMPAÑAR 

Acabo de terminar con mucho gusto el XIV seminario de acompañamiento organizado por la Red Miriam y equipo Ruaj. Te comparto 5 razones para lanzarte en esta aventura.

1. Si buscas un espacio para conocerte mejor y crecer de manera integral,

2. Si ves que tu seguimiento a Jesús en su plan de construir un mundo mejor contigo, necesita un paso más.

3. Si como mujer, quieres hacer una lectura creyente de tu fe con gafas de testigas femeninas.

4. Si necesitas acompañar y ser acompañada en la vida diaria con mirada especial a tu realidad.

5. Si quieres aprender a discernir desde la espiritualidad ignaciana femenina.

Este es el momento de hacerte el mejor regalo a ti misma, haciendo camino con muchas otras mujeres que a lo largo de la historia de este seminario han pasado por él. Serás acompañada para acompañar en este arte. Aprenderás y desaprenderás para tu entrega para l@s demás.

El seminario me ha ayudado a vivir conscientemente mi seguimiento a Jesús, a sentirme feliz en mi vocación y misión. He crecido en acompañar con cariño a las personas más vulnerables y mirar mi realidad con ternura. ¿Por qué no tú? ¡Anímate! realmente ¡merece la pena!

                                                                                                        Bibiane Ngoyi Abetu





















jueves, 24 de agosto de 2023

EXPERIENCIAS CIRCULO DE ESPIRITUALIDAD YADA 2023 ( Berriz) : Elena Olartua Gònzalez


GRACIAS!

Lo primero que me sale después de haber vuelto de Bérriz es dar GRACIAS, INFINITAS GRACIAS!. Gracias a la red Miriam por ser precisamente eso, RED que teje y entreteje misteriosamente. Gracias al equipo que con tanto cariño, tiempo, cuidado, trabajo y generosidad ha hecho posible y nos ha regalado una experiencia increíble!.

Cuando me apunté no sabía ni lo que significaba “Yadá” pero me encanta descubrir cómo Dios se las ingenia para regalarte en cada momento justo lo que necesitas, y sobre todo, para sorprenderte y romper tus esquemas. Y a mi me ha sorprendido con una vivencia transformadora y resucitadora de la mano de un grupo de mujeres increíbles, mujeres que han sido Luz, cuidado, alegría para el corazón, inspiración y honda sabiduría, ternura encarnada, resiliencia, silencio que sostiene, sororidad, abrazo sanador, impulso, vida y muchas risas!.

Me ha encantado el enfoque y las propuestas para poder ir haciendo nuestra propia experiencia, con sugerentes textos, oraciones y menús variados (ya les gustaría a muchos restaurantes 3 estrellas Michelín ofrecer tanta calidad!) para elegir lo que en cada momento más te ayudaba a ir haciendo la experiencia. Y me han chiflado las imágenes que nos iluminaban e inspiraban cada día, una preciosidad!.

El primer día nos invitaron a releer la vida a la luz de la Palabra y de la consciencia corporal. Y para mi uno de los mayores regalos de esta experiencia ha sido descubrir el acuerpamiento, cómo mi cuerpo, siente y fluyen por él tantas emociones, algunas a flor de piel, otras enterradas, de la mano del contacto con la naturaleza. Una naturaleza que se nos ha regalado en todo su explendor y que a lo largo de los días se ha ido haciendo una con nuestros cuerpos (aunque tengo que reconocer que cuando el primer día me vi abrazada a una palmera que pinchaba me sentí muy rara pero ahí ya emepzó a surgir una de las palabras de este Yadá: “permanecer”, aún en la incertidumbre, justo ahí).

Otra de las cosas que me ha encantado de esta experiencia ha sido redescubrir Bérriz. Cuando algo te es muy conocido y familiar (Conozco Bérriz y a las Misioneras Mercedarias de Bérriz desde hace más de 25 años) corres el riesgo de creer ingenuamente que ya lo “sabes todo” de ese lugar, y nada más lejos de la realidad!: Nunca me había tumbado en la hierba a contemplar las estrellas a la noche, nunca me había abrazado allí a un árbol, nunca había estado celebrando una cena de mujeres al aire libre, nunca había aullado y bailado como lo hemos hecho en la capilla en la que tantas veces había estado… vamos, un “no parar” de experiencias nuevas. Y precisamente ha sido allí, donde un convento de clausura se transformó en un Instituto Misionero que en 1926 llegó a China en barco, donde he sentido renovado el carisma liberador de la Madre Margarita, “libres para liberar” y la palabra “permanecer”que tanto le gustaba. “Permanecer soltando” sería un buen título para este Yadá.

Acabo que podría estar escribiendo horas… Pero todo lo vivido de la mano de la Ruaj, de la comunidad que hemos formado estos días, y de todas las mujeres que hemos conocido y que han sido todo un Regalazo como Madeleine, Rupi Kaur, Madre Margarita, Exeria, Ruth, Noemí, Etty, beguinas, beatas, Dorothy, Skobtosova, Hadewich … no es algo que se queda en una mera experiencia de verano, un bonito recuerdo, sino que adquiere todo su sentido cuando se convierte en motor y fuerza de Vida, de amor social y político (cómo veíamos uno de los días) para salir al encuentro de tantas personas, tantas mujeres y niñas que viven situaciones de precariedad, explotación, abuso sexual, maltrato, violencia, lesbofobia y transfobia, invisibilidad, soledad y empobrecimiento para encarnar ese amor en lucha, denuncia profética, reivindicación y testimonio, pero siempre juntas.

Me quedo con la frase de nuestro diploma: “Eres una sola persona, pero cuando te mueves, una comunidad entera de mujeres camina contigo” (Rupi Kaur).

Y como las lobas, en manada, auyamos, que otro mundo es posible! “Auuuuuuuuuuuuuuu!!!!”

miércoles, 23 de agosto de 2023

EXPERIENCIAS CIRCULO DE ESPIRITUALIDAD YADA 23 ( Berriz): Laura Gregorio González

 Mi experiencia en Yadá 2023: Laura  Gregorio González 

 

Me hablaron en la Revuelta de mujeres de esta semana de retiro espiritual de mujeres, sin explicarme demasiado, la verdad. Conociendo a quienes me lo recomendaban, sabía que no podría defraudarme, y me apunté, sin saber siquiera qué significaba eso de “Yadá”. Mis hijos me “reñían” diciéndome que cómo me apuntaba a algo que sin saber exactamente qué era, y bromeaban diciéndome que a ver si acababa en el retiro de una secta.

La verdad es que la experiencia no ha podido ser mejor: vuelvo renovada a casa, y con ganas de repetir el año que viene, si puede ser.

Han sido días intensos de aprender, reflexionar y orar, de compartir con otras 21 mujeres la fe, la vida, las heridas de cada una y la forma de cicatrizarlas. Días de aprender nuevos modos de orar, de descubrir qué es acuerpar lo vivido, pasando por nuestro cuerpo las experiencias, oraciones y reflexiones de cada día. Y días para concluir, en fin, que toda nuestra fe tiene al final que ponerse a trabajar por los demás para que tenga sentido.

Hemos disfrutado de unas ponentes excepcionales, que tanto a nivel de conocimientos, como a nivel vivencial, nos han trasmitido muchas inquietudes, mucha vida, dándonos pistas para pensar, orar y para que ahora, a la vuelta a casa, podamos actuar. Y, además, descubriéndonos genealogías de mujeres (poco conocidas para la mayoría de nosotras) que nos ayudan a vivir la fe y trasladarla a la vida, al compromiso con los más necesitados, al “amor hasta el extremo”. Mujeres luchadoras, a veces borradas o poco destacadas en la historia de la Iglesia, poco conocidas a pesar de su grandeza, como tantas … ¡¡Ay, qué necesaria es la Revuelta de mujeres en la Iglesia!!

Además de todo eso, estos días he conocido a muchas mujeres de toda España con las que tejer redes, círculos de sororidad y apoyo, de las que he aprendido lo indecible, con las que me he reído muchísimo, y con las que he disfrutado cada rato.

Días aprovechados al máximo en un lugar privilegiado, en el Convento de las Misioneras Mercedarias de Bérriz (ojo con la Madre Margarita López de Maturana, y todo lo que aprendimos sobre ella en el Museo que hay en el propio Convento, otra mujer luchadora), que es un sitio precioso, en mitad de los campos de Vizcaya.

Decir que ha sido una gran experiencia se me queda corto. Ha sido una vivencia que me ha removido y conmovido, una oportunidad y un privilegio, que creo que he aprovechado bien, aunque la aplicación práctica de lo vivido se tiene que empezar a demostrar ahora, al volver a casa y durante este curso que empezaremos en breve.

Gracias a la Red Miriam por organizarlo, a las horas de trabajo que se han invertido para su preparación, y a lo vivido con todas las que habéis participado y compartido lo que sois, porque os llevo a todas en el corazón, de verdad.


Laura De Gregorio González